miércoles, 5 de diciembre de 2012

CAPITULO SIETE

Capítulo del mes de  Diciembre en Caracas en el año 2012.


Dolores Señaris Calviño, en mi casa en Caracas en la navidad del 2012 con 62 años.

El tradicional árbol de navidad lleno de regalos. 

Empezamos este capítulo  con el tradicional árbol de la navidad y de manera distinta, ya que estamos  editando el capitulo en tiempos de Navidad, y las imágenes simbolizan la alegría de la navidad año 2012;
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La tradicional corona de Aviento.


Corona de Aviento con las 4 velas de las 4 semanas de Aviento para colocar de decoración en la mesa.


Corona de Aviento para colocar en las puertas.

Específicamente en tiempos de Aviento y por esta razón le colocamos la tradicional corona  de Aviento.
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 Vídeo del nacimiento de Jesús.


Vídeo del Nacimiento de Jesús.
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Ahora continuamos nuestra historia y vamos por el mes de octubre y diciembre de 1964.Comenzando una vida nueva llena de miedo. 

A partir de ese día comenzó mi nueva vida, ¿Qué haría ahora? A papá lo veía muy poco, a veces en la mañana dormido; los domingos nos íbamos al cementerio y nos quedábamos horas allí, en silencio los dos, cada uno con su dolor.
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Dolores Señaris Calviño, Jesús Señaris Lens, y mis tíos Jesús Gontan, y su esposa Encarnacion Calviño.


En el cementerio General del Sur en Caracas, en una de las visitas al cementerio ,allí mi persona Dolores Mi papa Jesús Señaris Lens, y mis tíos Jesús Gontan y su esposa Encarnacion Calviño.
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Dolores Señaris Calviño, Jesús Señaris Lens.


Mi persona Dolores Señaris Calviño y mi papa Jesús Señaris Lens.
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Familiares y amigos en una misa que ofrecimos en la tumba de mama.

Fotografías llenas de dolor, con todos los familiares y amigos cercanos, que nos acompañaban en esas visitas al cementerio, del Sur en Caracas 1964


Familiares y amigos, que nos acompañaron en una misa que papa mando hacer por el descanso de mama al lado de su lapida, en el Cementerio General del Sur en Caracas.


Familiares y amigos, que nos acompañaron en una misa que papa mando hacer por el descanso de mama al lado de su lapida, en el Cementerio General del Sur en Caracas.


Mi persona Dolores con mi primo José Gontan Calviño.
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Yo sentía mucha rabia hacia papá, lo culpaba de todo, él no se preocupaba de mí, yo no tenía nada que comer, así que todos los días compraba un litro de leche y dos panes redondos. Comencé a comer en la mañana, al medio día y en la noche, solamente pan con leche; esto me costaba 2 Bolívares diarios, mas el pasaje; recordemos que yo solo ganaba 60 Bolívares a la semana.


Dolores Señaris Calviño con 14 años.

En mi trabajo, la dueña veía que yo no llevaba comida y ella preparaba su comida. Jamás me brindo ni un vaso de agua.  Yo al oler la comida de ella, para aguantar el hambre bajaba la cabeza, pero nunca le pedí nada, mi orgullo era más fuerte que el hambre; empecé a ponerme pálida y delgada, todo el tiempo triste y deprimida; la inmensa soledad de mi familia no me dejaba vivir. Luis siguió siendo mi único amigo, a veces me daba la cola en su camioneta y en las noches se paraba a hablar conmigo, para entretenerme en la parte de afuera de la ventana y yo del lado de adentro; él comenzó a preocuparse por mi palidez, por lo delgada que estaba y por la inmensa tristeza que cargaban mis ojos. Yo estaba desolada, aquella casa era tan grande, había tanta gente y nunca nadie me preguntó si necesitaba algo, solo estaban pendientes de con quien hablaba, que hacía, como me vestía y con quien andaba, pues ellos pensaban que como era una niña y estaba sola, esperaban que cometiera una locura, pero yo no le di gusto, pues siempre actué a la altura de lo que me enseñó mi madre, pero me aislé de todos, no me gustaba como me miraban al pasar los hombres de aquella casa, parecía que me desnudaran con la vista y esto me hacía mucho daño.


Grupo de amigos y la señora Pacita, esta fotografía todavía vivía mama, yo tenia allí 12 años.. 

El grupo de mis amigos, ya no me frecuentaban, pues yo andaba toda vestida de negro y estaba siempre triste, así que de casualidad me decían “hola”, las amigas de mamá tampoco, pues tenían miedo de que les pidiera algo y no existía para mi papá; el único que estaba pendiente de mi era Luis, cuando llegaba en la noche lo primero que hacía era ir a saludarme, para ver cómo estaba y me traía una manzana, a veces unas galletas y hacia payasadas para hacerme reír.  Las personas que vivían en esa casa viendo esto empezaron a inventar cosas, mas yo no lo sabía y un día yo bajé a la cocina en común de la casa a comprar pan, ahí estaba Ramón el dueño de la casa y Su socio, ellos se sonrieron al verme, me miraron con ojos morbosos y una risita que yo no comprendía  y fue el socio del dueño de quien escuché aquellas terribles palabras que me hicieron tanto daño; él me preguntó “Mira chica ¿Cuándo te casas?” yo lo miré sorprendida y le dije “¿Pero usted está loco?, ¿con quién se supone que me voy a casar?” y él riéndose me dijo “¿Te vas a hacer la loca? Si todos sabemos que Luis te raspó y nadie te va a querer, pues ya eres su mujer”. Yo abrí los ojos espantada ¿Qué decía aquel hombre? ¿Se volvió loco? ¿Quién le dijo semejante cosa? Y el riéndose morbosamente me dijo “El propio Luis y además todos los sabemos” yo retrocedí y corrí escaleras arriba, llegué al cuarto, cerré la puerta, la ventana, apagué todas las luces y me tiré en el piso a llorar. Me repetía constantemente ¿Por qué Luis me hizo esto? Si yo nunca había tenido nada con nadie, ni con él y creyendo que él había inventado eso, desde ese día nunca más abrí la ventana, ni la puerta y no volví hablarle. Él nunca me preguntó qué había pasado, yo bajaba la cabeza cuando pasaba a su lado.

Ya estábamos en el mes de Diciembre de 1964, ya hacía 4 meses que mamá no estaba y llegó el 24 de Diciembre, papá estaba trabajando y nunca llegó, lo pase sola encerrada en el cuarto y mi cena fue mi pan con leche, este era mi único plato de comida en aquellos 4 meses. Todo el mundo cenaba en familia y luego bajaban al patio, yo escuchaba la música. Me asomé por la ventana a oscuras, todos estaban bailando, los vi a todos, mas nadie se acordó de aquella pava que era la primera vez que estaba sola en un cuarto oscuro, sin nadie que la acompañara, el 24 de Diciembre lloré sin parar y al final me dormí con el retrato de mamá abrazado. El 31 de Diciembre todo fue igual, pero hacía mucho calor en aquel cuarto y yo abrí un poco la puerta para que entrara aire, todo estaba a oscuras, no había nadie en el pasillo, pues todos estaban abajo bailando; al oír aquella música y los fuegos artificiales, escuché el feliz año nuevo, me dio una crisis de llanto tan fuerte, que me senté en el piso y apoyé la cabeza en la cama de mamá y puse su foto en frente de mí y le dije “¿Por qué mamá? ¿Por qué me hacen esto? No quiero vivir, llévame contigo, no quiero estar aquí, nadie me quiere, a nadie le importo. Mira lo sola que estoy” y de pronto sentí una mano en mi cabeza y me dijo “Tú no estás sola y yo si te quiero, me preocupo por ti. Ven levántate, no llores más, sal a tomar fresco a la terraza” volteé  mi mirada y allí estaba Luis con lágrimas en los ojos  y me decía “Pobre pequeña” yo me paré y por un impulso lo abracé y lloré en su hombro desconsoladamente, él me acariciaba la cabeza, de repente me acordé lo que me habían dicho y de un solo empujón lo separé de mí y le dije “Vete, tú eres un traidor, me has difamado. No quiero volver a verte” y lo empujaba, pero él no se movió, yo lo dejé solo y me fui a la terraza y él me siguió diciendo “Cuéntame ¿Qué es lo que te han dicho de mí?” yo le expliqué todo furiosa y él dijo “Ahora comprendo tu actitud y te la respeto, pero yo jamás podría decir nada de ti. Tu eres la mujer de mis sueños, la que yo amo, pero estoy claro que soy un viejo y tú eres una niña y por esto te cuido, para que no te hagan daño y a partir de hoy solo te veré de lejos, pero siempre estaré pendiente de ti y cuando tú me necesites estaré allí ” y se alejó y yo un poco más tranquila, me fui a dormir, pues se había aclarado lo que por mucho tiempo me hizo daño y sabía que contaba con alguien, ya no estaba tan sola.

El día 2 de Enero de 1965, cuando fui a trabajar me dijeron que como había terminado la temporada de diciembre ya no me necesitaban, que ya no había casi costura, yo le supliqué que no me botaran, pues era la único que tenía para sobrevivir, a ellos no les importó y tampoco me pagaron nada y me fui, pensando ¿Qué voy hacer? ¿Dónde voy a buscar trabajo, si tengo 14 años y nadie me va aceptar? Y no tenía representante para sacar el permiso de trabajo, con mi papá no podía contar. Le dije a papá que estaba sin trabajo, él se puso furioso y me dijo que resolviera rápido, porque él estaba muy mal y que tenía que ayudarlo, además de que él también estaba desempleado. Empecé a buscar trabajos sin parar, caminé todo el centro de Caracas, entré en tiendas, en fábricas, pero cuando decía que tenía 14 años nadie me aceptaba. ¿Dios mio, que iba hacer? Papá estaba todo el día de mal humor y furioso conmigo, no teníamos nada que comer, yo pesaba 36 Kilos y sentía que ya no tenía fuerzas, papá se la pasaba todo el día durmiendo y jugando dominó o se iba todo el día al cementerio.

Un día dije “No camino más” y le pedí el periódico a la señora Pacita y me puse a leer los avisos de trabajos y después de mucho leer vi un aviso que decía “Se busca dama de compañía, para cuidar señora” ¡Esto sonaba bien! La dirección era en Bello Campo, yo no sabia donde era, así que le dije a la señora Pacita llorando “Ayúdame, en nombre de la amistad que tuvo con mamá. Acompáñeme a esta dirección, haga de mi representante para que me den este trabajo, pues necesito ayudar a papá y comprar comida, pues del hambre ya no tengo fuerzas.” La señora Pacita me acompañó y llegamos a la dirección, era una casa grandísima que quedaba en Bello Campo , tenía una entrada con un estacionamiento, con una plazuela alrededor y una fuente de agua, un portón grandísimo de madera y todas las paredes estaban cubiertas de hiedras, parecía una casa de misterio, de las que se ven en las películas.
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Imagen alusiva a la casa donde trabaje Campo Alegre en Caracas.


Casa alusiva en la trabajé, Campo Alegre en Caracas. 

Me paré frente el portón y las piernas me temblaban, toqué la puerta varias veces y al fin me abrieron, ante mi estaba una señora vestida con un uniforme negro, cuello de encaje blanco y un delantal blanco de organza y un cabello largo negro amarrado en una cola, que le llegaba a la cintura y me dijo “¿Qué deseas?” yo casi sin voz le dije “Vengo por el aviso del periódico” ella me miró de arriba abajo y me dijo “Pero si tu eres una niña y aquí lo que buscan es una dama de compañía, responsable. Así que tu no sirves” yo le pedí que le avisara a la señora, que yo no me movería hasta hablar con ella. Yo misma me sorprendí con la fuerza con que se lo dije. ¿De dónde me salió la voz, si estaba paralizada por el miedo? Ella me dijo “Pasa y espera aquí” y se alejó, yo volteé la mirada y me di cuenta que estaba ante un salón inmenso, con pisos de mármol brillantes, muebles al estilo Luis XV, alfombras persas y una gran escalera alfombrada en forma de caracol en el medio del salón y al fondo un gran bar, viendo a través de las cortinas blancas de muselina, vi un enorme jardín lleno de arboles y flores y allí vi unos grandes pájaros de colores que me impactaron y que no sabia como se llamaban; Hoy en día sé que eran Guacamayas. 
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Las Guacamayas de hermosos colores ellas vuelan los cielos de Caracas en parja.


Guacamayas que me sorprendieron al verlas en el jardín.. 

Me quedé Sorprendida viendo la hermosura de estos pájaros. Aquella era una mansión, yo estaba tan impresionada que tenía los ojos muy abiertos y la señora Pacita me jalaba por el vestido y me decía “Vámonos de aquí, esto no es para ti” y yo le dije “¿Por qué no? Esto es lo que yo quiero, todo lo que he soñado” al voltear por aquella escalera, bajaba una señora alta, elegante, catira y con unos ojos azules como el cielo, su imagen me pareció tan linda que nunca olvidaré como estaba vestida, con un pantalón de estribo color perla y una blusa manga larga de seda italiana, estampada en azul y rosado claro, me pareció elegantísima, se acercó a mi y me dijo “¿No serás tu la que viene a ver el trabajo?” y yo le contesté “Si, ¿Por qué?” y ella respondió “Pero si tú eres una niña. Yo necesito una persona responsable y que sepa hacer todas las cosas. Debe acompañarme como mi dama de compañía y una niña no puede hacer eso” yo me enderecé y le dije “Señora soy una mujer y me faltan 10 días para cumplir 15 años  y acabo de perder a mi madre, pero ella antes de partir me enseñó de todo, se coser ¡Tengo mi título! Se bordar, se planchar y saqué mi sexto grado con 20 puntos, le puedo leer lo que usted quiera. Por favor deme una oportunidad para poder demostrárselo. Necesito este trabajo, pues tengo 4 meses comiendo pan y leche.” Aquella señora me miró de arriba a bajo, sus ojos se le llenaron de lágrimas, me agarró una mano y me dijo “¿No tienes familia?” yo le dije “No, solo mi papá, pero a él no le importo” ella levantó la mirada y vio a la señora Pacita y le preguntó si era verdad, ella le contestó que si, que ella era mi vecina y me estaba representando, que se hacia responsable de que todo lo que yo le había dicho era verdad. La señora movió la cabeza varias veces y dijo “Espérame aquí, que voy a buscar a mi esposo” y allí quedé yo rezando para que todo me saliera bien; al rato bajo por las escaleras la señora con un caballero elegantemente vestido, parecía un Lord ingles ¡Era un Lord ingles! El traje tenía chaleco, él tenía una cara muy amable y muy educado, me dio la mano, me dijo su nombre y me dijo “Mi señora me habló de ti. Yo te pregunto ¿Tú puedes cuidar bien a la señora? Acompañarla todo el tiempo, cuidar de sus cosas, darle todo lo que te pida” yo le contesté firmemente “Se lo prometo” y el respondió “Te vamos a dar la oportunidad. Empiezas mañana a la 7 de la mañana y vas a ganar 400 Bolívares al mes, con todos los gastos incluidos, inclusive ropa.” Aquello me pareció una maravilla ¡Justo lo que yo necesitaba! Me despedí prometiendo llegar al otro día a las 7 de la mañana. Estaba feliz por mis logros, llegué a la casa y le lavé toda la ropa a mi papá y se la planché, limpié todo y dejé la casa impecable, pues solo vendría los domingos. Cuando vino papá le conté, a él no le importó mucho, pues ni la dirección me pidió, creo que era lo que él quería, pues así no tendría que estar pendiente de mi, pero me dijo que le tendría que entregar el sueldo completo para el poder sobrevivir y yo le dije que estaba bien, pues a mi no me importaba, ya que tendría comida, ropa, casa y le había dicho que ganaba 300 Bolívares, yo con 100 Bolívares me arreglaba. 
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Salón alusivo al que yo llegue y la escalera por donde bajo la sera Patricia.


El salón de la imagen es muy parecido al que yo llegue y la escalera es igualita.

Al día siguiente me levanté muy temprano agarré mi bolsa con mis cosas y dejé a mi papá durmiendo, llegué a aquella casa a las 7 AM en punto. Me abrió la puerta la misma señora del cabello largo, que supe luego que era la cocinera, entré y la casa estaba en silencio, atravesamos el gran salón y me llevó a lo que sería mi cuarto, era grande, con un juego de cuarto de madera, con el baño incorporado y la ventana daba al jardín ¡Era precioso! La cocinera me dijo “Da una vuelta por la casa para que la conozcas y luego vienes para que desayunes” así lo hice, primero fui a ver el bellísimo jardín, la grama bien cortada, bellas flores y tenía un rosal de rosas rojas ¡Bellísimo! Y en un árbol peleando las dos Guacamayas de colores. Cerré mis ojos y soñé que era Alicia en el país de las maravillas, luego vi el gran salón, todos los bellos cuadros, adornos de plata, muchos portarretratos con fotos de grandes personalidades políticas y de la alta sociedad caraqueña. Vi una gran puerta de bellísima madera pulida, la abrí y ante mi se presentó aquel hermoso comedor, una mesa para doce personas, con bellas sillas y todos los muebles al estilo Luis XV, sublimemente tapizados, en el centro de la mesa dos inmensos candelabros de tres velas cada uno de plata y un carro-bar con un juego de plata de té. Las cortinas eran de muselina blanca, todo lo que había allí me fascinaba, cerré los ojos y me vi vestida de largo, sentada en aquella mesa y de repente oí una voz que me hizo volver a la realidad, la cocinera me estaba llamando para desayunar.
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Salón y comedor alusivos a los de la casa en la que trabajé. 


Salón y comedor alusivos a los de la casa en la que trabajé. 

Cuando yo llego al pantri que esta antes de la cocina, me dijo siéntate y veo aquella mesa y le digo “¿Me siento aquí?” ella dijo “Si, claro. Siéntate” yo con los ojos muy abiertos, viendo aquella mesa llena de comida y yo pensé “¿Esto será todo para mí?” no sabía por dónde empezar, había queso, mantequilla, mermelada, huevos revueltos, arepas, jugo de naranja, galletas  y café. Comí tanto y todo era tan divino que cuando terminé, la cocinera se reía y me dijo “Niña, parece que nunca hubieras comido” yo la miré en silencio y dije bajito “Si ella supiera” le di las gracias y me retiré, tenía que esperar a que la señora se levantara, pues era ella la que me diría lo que tenía que hacer. Me puse a conversar con la joven que hacia la limpieza y fue ella la que me dijo quién era aquella familia, era un matrimonio ingles que estaba en Venezuela representando una embajada; él era agregado y representante de los 5 países bolivarianos, por eso viajaba tanto, no tenían hijos, la embajada les daba casa y les pagaba todos los gastos personales. El protocolo era que tenían que asistir a tres cocteles semanales en distintos lugares y hacer dos cocteles a las semanas en su casa o una gran cena. Todos sus amigos eran personas de la alta sociedad de Caracas, me fui dando cuenta con el tiempo, pues en aquella casa conocí políticos del momento, militares, grandes periodistas y hasta una diseñadora venezolana que hoy en día es muy famosa internacionalmente y pertenece a una familia muy distinguida y culta de Caracas. 
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Mesa con el desayuno servido alusiva a la que yo desayune.


Mesa alusiva a la que vi cuando fui a desayunar. 

Yo era muy observadora y aprendí muy bien lo que era un gran protocolo, le doy las gracias a la señora Patricia por haberse esmerado tanto conmigo, para convertirme en una gran dama. Hoy en día lo que yo hago en mi casa se parece mucho a todo lo que ella me enseñó y me encanta un pantalón de estribo con una buena blusa de seda, hoy en día los tengo de todos colores y cuando yo iba a tener mi primer hijo, como en ese tiempo no había maquinas para poder hacer el eco, no se sabia el sexo hasta el momento de nacer, nosotros pensábamos que era una niña y su nombre iba a ser Patricia en homenaje a ella, pero nació un varón. 
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El hermoso perro Pastor Alemán de la señora Patricia.
Pastor Alemán alusivo al de la señora Patricia. 

Como a las 11 AM, se despertó la señora y me mandó a llamar a su habitación. Subí y cuando entré aquella señora estaba en su cama sentada tomándose un café con su bandeja de plata, con una dormilona preciosa; un cuarto espectacular con dos camas y echado en el piso un Pastor Alemán, al cual yo miré sorprendida y me dio miedo, ella me dijo “No tengas miedo, pues el será tu amigo a partir de ahora” la señora Patricia tenía una voz pausada y hermosa, con un acento ingles. Me invitó a sentarme en la butaca cerca de ella, me pidió que le hablara un poco de mi y escuchó con mucha atención mirándome a los ojos, luego me dijo “Eres una linda joven, lástima que has tenido que pasar tantas cosas. Cuanto me hubiera gustado tener una hija como tú, sin embargo no pude tener hijos. Bueno, a partir de hoy tu me arreglaras todas mis cosas, mi ropa interior, mis vestidos, prendas; todo lo relacionado conmigo. Mi baño y me acompañarás a todas partes, pues no puedo andar sola, siempre voy con mi chofer. ” Yo no entendía muy bien, pues yo la veía tan bien, tendría unos 45 años, era muy delgada, blanca y le temblaba un poco las manos. Al medio día cuando vino su esposo, él habló conmigo y me dijo que tendría que estar con la señora todo el tiempo, pues a ella había que cuidarla mucho, ya que ella estaba enferma. Y yo le pregunté de que estaba enferma y él contestó “Ella es alcohólica” yo no entendía muy bien, pues en ese momento no entendía que el  alcoholismo era una enfermedad terrible. Hoy en día lo sé, desde aquel día me convertí en el ángel guardián de la señora Patricia. Ella me compró ropa bonita, faldas, chaquetas, blusas, zapatos, me llevó a la peluquería y me cortaron el pelo, me arreglaron las uñas y luego me daba clases de como caminar elegantemente, me ponía un libro en la cabeza y me decía “Levanta la barbilla y camina con estilo. Mira al frente” me enseño a sentarme con las piernas cruzadas como las Misses, como debía hablar y atender a las personas cuando viniesen a un coctel; cuando ella iba a una fiesta yo le buscaba su ropa y todos los accesorios que llevaría, yo tenía que estar lista para acompañarla, le llevaba el desayuno a su cama. Yo me podía levantar tarde, pues ella dormía mucho, así que mientras ella dormía, me sentaba en la biblioteca; empecé a leer libros y fue allí donde descubrí que me encantaba escribir las experiencias y me gustaba mucho la música clásica.
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Biblioteca alusiva, en donde yo escribía todas las mañanas. 


Biblioteca alusiva, en donde escribía todas las mañanas. 

Salía los días domingos y llegaba donde papá, le lavaba toda la ropa, limpiaba todo, pero ya no me gustaba venir, si por mi fuera no vendría; papá cuando me vio tan bien vestida y arreglada me preguntó “¿De dónde sacaste esa ropa? ¿No será que tienes un hombre que te esta dando todo eso?” me sentí tan ofendida ¿Cómo podía pensar eso de mi? Sin embargo, lo invité a que fuera a conocer a la señora Patricia y el lugar donde yo trabajaba, pero él nunca quiso ir.


Dolores Señaris Calviño, con 15 años 1964 Caracas.

Ya tenía 3 meses trabajando ahí, estamos en febrero de 1965 y el 21 cumplí 15 años, fue la primera vez en mi vida me picaban una torta de cumpleaños, esto fue idea de la señora Patricia y me puso 15 velas, me cantó cumpleaños, sentí una alegría muy grande, yo era feliz en aquella casa y todo lo hacia perfecto, para que la señora se sintiera orgullosa de mi; la acompañaba al automercado hacíamos las compras, íbamos juntas a la peluquería, a las reuniones de té canasta, en este caso yo me mantenía separada de ella, pero siempre cerca; ella me presentaba como su dama de compañía, uno de esos domingos de salida yo llegué a mi  casa, en esa casa yo no hablaba con nadie, hacia mis cosas, me encerraba en el cuarto y esperaba que llegara el lunes para volver al trabajo ¡Era ahí donde quería estar! Ese domingo cuando entré por el patio de la casa y voy pasando, veo un joven que no conocía, no me fije mucho en él, pero cuando pase a su lado, él me dijo “Tú si eres engreída. Antipática” yo ni siquiera volteé a verlo, subí hice mis cosas y en la tarde fui con papá al cementerio, cuando regresamos al entrar veo de nuevo al joven y esta vez me dice “Adiós fea” me hice la loca y por el camino iba pensando ¿Quién seria aquel joven?, pues yo no lo conocía y me estaba molestando, cuando llegué a la habitación pensé ¿Por qué me dijo fea? Me miré al espejo, era una joven delgada, estaba un poco pálida, estaba vestida de negro, con unos ojos muy tristes, pero fijándome bien yo no era fea. ¿Quién seria ese joven para meterse conmigo?
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Isidro Montoto López con 20 años.


Isidro Montoto López de 20 años. 

El lunes en la mañana, yo me iba muy temprano para el trabajo y estaba en la parada esperando el autobús y veo venir al mismo joven con una chaqueta de cuero negro, con lentes, pantalón negro ¡Era bien parecido!, delgado y cuando estaba llegando el autobús   y me iba a montar, él me gritó “Adiós, fea. Antipática” y me decía ¿Por qué este joven me molestará tanto, si yo no lo conozco? Llegué a mi trabajo, se hicieron las 12 del día y la señora Patricia no llamaba a pedir el desayuno, yo estaba preocupada, me asomé a su cuarto y la veo semi dormida y al lado de la cama en el piso varias botellas de ginebra vacías y otra por la mitad, tenía los ojos rojos y casi no podía hablar. ¡Horror, me vino nuevamente la cara de Zolórzano! Del susto salí corriendo y llamé a su esposo a la oficina y me dijo “Déjala beber, pues esta así desde el domingo, eso le va a durar unos días y poco a poco se calmará” cuando ella caía en estas crisis alcohólicas, no podía pararse, para llevarla al baño tenia que casi cargarla; A mi no me gustaba verla así, pero no podía hacer nada, hasta que iba pasando la crisis poco a poco y volvía a ser la misma. Yo aprendí a quererla mucho, tenía compasión de ella, pues cuando estaba en este estado, yo me daba cuenta que en el fondo ella no era feliz y que todo el dinero no le servía de nada, pues estaba muy sola, por eso ella se aferraba tanto a mi.
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Dolores Señaris Calviño y mi tio José Lamas.


Mi persona Dolores Señaris Calviño, con mi  tío José Lamas.

El domingo próximo cuando llegó de nuevo a mi casa, me encuentro que llegó de España mi tío Lamas casado con la hermana de mi mamá Evangelina, ambos son padrinos de mi hermano y me contó de mi abuelo, cuanto había sufrido por la muerte de mamá y que siempre lloraba por mí; me habló de mi hermanito que estaba bien, pero que sufría mucho por el recuerdo de mamá y nos fuimos al cementerio los tres, luego regresamos a la casa y en la tarde baje al patio y volví a ver el mismo joven, pero esta vez estaba jugando dominó con mi papá, me extrañó y me acerqué, papá le dijo “Ella es mi hija Lolita” él me miró, se rió y me dijo “Eres horrible” me dio la mano y me dijo “Mucho gusto, yo me llamo Isidro” le deje la mano estirada, me di media vuelta y me fui; este joven me gustaba porque al rozarme la mano todo tembló dentro de mi ¡Algo raro me paso! Y subí, hice todas mis cosas, pero no me encerré en el cuarto, salí a la terraza, hacia tanto tiempo que no me acercaba aquella terraza, que yo misma me sorprendí de haberlo hecho, estaba metida en mis pensamientos y de pronto el joven llegó y se puso a mi lado; al verlo yo me iba a retirar y él me dijo “Por favor no te vayas. Quiero hablar contigo” y le respondí “Yo no hablo con extraños” el respondió “Yo no soy extraño. Yo conocí a tu mamá y a ti también, cuando tenías 12 años” esto me interesó y me quedé hablando con él y empezó a explicarme de donde me conocía, yo recordé el lugar más a él, no. Valió la pena hablar, nos dimos la mano y él me dijo “¿Amigos?” y yo le respondí “Con la condición de que no me digas más fea” él se rió y yo me fui a dormir, pero estaba como intranquila, no me lo podía quitar de la cabeza, pero al final me dormí.
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Mi hermano José Señaris Calviño.


Foto de mi hermanito José Señaris Calviño.
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Historia de los Villancicos o aguinaldos en Venezuela.

El aguinaldo es un género particular de música folclórica venezolana,es una expresión exclusiva de las fiestas propias del mes de diciembre tanto en este país como en otra regiones de América Latina, en general están íntimamente asociados con la fiesta de navidad y adviento que celebra la iglesia católica con motivo del nacimiento de Jesucristo

Musicalmente es una evolución del villancico europeo y, como este, puede cantarse con o sin acompañamiento instrumental. Las letras son versos generalmente hexasílabos, tradicionales, compuestos y hasta improvisados en algunas ocasiones. Entre los instrumentos normalmente utilizados para acompañar a los aguinaldos están el violín, el cuatro, el clarinete, el bandolín, el furro o furruco, los tambores, las maracas y la guitarra. Según su temática, los aguinaldos pueden dividirse en aguinaldos de parranda y aguinaldos religiosos, siendo la diferencia que el primero puede no referirse a temas religiosos aunque se cante en el contexto de las fiestas. Otras definiciones los clasifican como de aviento y de contemplación, y según la región geográfica también se han clasificado como oriental, guayanés y barinés entre otros.
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Vídeo de villancicos típico en navidad en Venezuela.


Vídeo de navidad, con la canción de villancicos,  ven a mi casa en navidad.
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Dolores Señaris Calviño autora del blog,


Dolores Señaris Calviño autora del blog, allí tenía 14 años. 
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4 comentarios:

  1. Lolita que sortaria fuiste al conseguir ese empleo. Pasaste por momentos horribles sin tu madre. Tengo experiencia en la soledad y depresion. Asi me siento yo, hecho de menos a mi familia. Me hiciste llorar otra vez, vivi tu tristeza, senti tu dolor.
    Brisa

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  2. Loly, dios también premia a la gente humilde de corazón, con todo y las vicisitudes que afrontabas encontraste esa señora que no solamente te salvó el momento sino que te abrió la visión para el futuro y hoy en día modelas las buenas costumbres de esa familia.
    Todo en el capitulo sigue siento una transcripción de una realidad incuestionable, lo que le da mas vida al libro que escribes. Sigue adelante sin desmayar, como sueles hacerlo, que el éxito te espera. Suerte.

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  3. "Valió la pena hablar, nos dimos la mano y él me dijo “¿Amigos?” y yo le respondí “Con la condición de que no me digas más fea” él se río y yo me fui a dormir, pero estaba como intranquila, no me lo podía quitar de la cabeza, pero al final".

    Y al final nos dejas pendientes, como en las películas de suspense, que fue lo que sucedió con ese joven. Como te dice un amigo tuyo Leopoldo suerte, yo también te la deseo, ojala tú historia llegue a mucha gente de España. Lo poco que llevo leído es que tienes una fuerza de voluntad impresionante, que lo has pasado muy mal, y a cada obstáculo insalvable que tenías, encontrabas la fórmula para enfrentarte a él. Con tu historia lo único que puedo decir. "Que Dios no nos de todo aquello que podemos soportar". Cuando decimos yo eso no lo haría o eso no lo soportaría, al final vemos que el ser humano, no sabe cuánto puede soportar en la vida hasta que no se ve en una situación extrema. Y en tu caso a cada obstáculo que se te ponía en el camino, ya fuese una montaña insalvable que tú no podías escalar, la rodeabas, pero llegabas hasta donde querías llegar.

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  4. es desgarrador lo que cuentas...q fuerte

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